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Estamos comprometidos en recobrar la energía y el entusiasmo perdidos oportunamente. Muchas Gracias!
Luis R. Ducó, autor de la nota.
CUANDO VOLAR ES PARA CUALQUIERA...QUE QUIERA HACERLO EN PARAPENTE
Escribir sobre una pasión es una tarea ardua, ya que las sensaciones son difíciles de transcribir cuando no tienen un parámetro comparativo ni una equivalencia con otra experiencia similar. De todas maneras, lo que sigue intenta describir uno de los deportes "nuevos" más excitantes y relajantes que la tecnología de este fin de siglo nos acerca: el parapente.
DA VINCI SONRIE...
Paracaídas de pendiente fue el origen: de allí su nombre. Un ala flexible. Con cajones cerrados por su parte posterior (borde de fuga) y comunicados entre sí por costillas. El aire entrante por las bocas del borde de ataque "presiona" en forma interior el ala, y a una velocidad horizontal dada, su forma aerodinámica le permite obtener lo que se buscó por siglos: la sustentación. Por eso se utiliza (a diferencia del paracaídas) una vez "inflado" y recién después comienza a volar.
Es transportable, porque plegado cabe en un bolsón o mochila. Los hilos se llaman suspentes. Se originan desde las bandas, que son denominadas con letras: "A" la primera banda, "B" la segunda, "C" la tercera y "D" la cuarta -cuando existe- ramificándose el suspentaje de cada una en la vela desde el borde abierto (borde de ataque) hacia el borde de fuga.
Se puede maniobrar con las bandas en determinados casos, pero el pilotaje se logra con los comandos, izquierdo y derecho, que cambian el perfil del semiala que gobiernan permitiendo a ésta girar, frenar y acelerar. Las bandas se unen a la silla o arnés con mosquetones, permitiendo que el piloto viaje sentado cómodamente. La carga del peso del cuerpo del piloto tambien modifica la actitud pendular del parapente, por lo que resulta muy intuitivo y es muy fácil sentirlo como una especie de prolongación de uno mismo al estar en vuelo.
Se fabrican parapentes de distintos tamaños para diferentes pesos de piloto, y a su vez diferentes modelos para distintos niveles de pilotaje: desde la esencial y noble vela escuela hasta la ambicionada y nerviosa vela de competición.

DE DONDE SE TIRAN?
Realmente nadie se tira de ninguna parte con un parapente. Se despega generalmente desde lo alto de un relieve, corriendo para inflar el parapente, continuando mágicamente la carrera en el aire. Para esto se necesita viento enfrentado a una ladera, que puede ser de diversas altitudes, pero siempre dependiendo de la intensidad del viento del lugar.
Básicamente se utilizan corrientes de aire denominadas dinámica y térmica, que son las mismas con las que vuelan los planeadores y las alas delta. Dependiendo de las características del lugar, de las aptitudes del piloto y de la "méteo" imperante, pueden efectuarse vuelos de horas de duración y kilómetros de recorrido a alturas de cientos (o un par de miles) de metros, ó simplemente hacer lo que llamamos un "salto de pollo" por su extraordinaria similitud con la pobre capacidad aérea de tales aves.
Así de amplio es el universo de probabilidades de vuelo; existen récords de permanencia, de altura y de distancia recorrida. En Argentina se vuela en prácticamente todo el país, con la ayuda de remolques con torno y paramotor. Y cada mes aparecen nuevos centros de vuelo libre en todas las zonas montañosas, gracias a la investigación y pruebas que efectúan ciertas personas de espíritu inquieto.
Y AHORA A LO NUESTRO:
Cabe preguntarse: qué es lo nuestro? Voy a tratar de explicarlo sencillamente: uno deja de ser un animal rastrero para transformarse en un bicho volador. Si alguien quiere hacer un deporte fácil, puede preferir no conocer el parapente. No lo es. Pero parece... total qué puede pasar? Muchas cosas que hay que saber resolver. No hay dos vuelos iguales. Hay que aprender con personas calificadas y experimentadas; aún gente que hace años que vuela realiza cursos de perfeccionamiento con gente que sabe más y que tiene mayor experiencia. Nadie sabe todo: hace un par de años hacer un "looping" con parapente era de ciencia ficción; hoy no es una maniobra que realice cualquiera pero es factible pues algún loco probó y encontró una técnica para hacerlo. Hay accidentes? Por supuesto, como en todas las actividades de la vida. Calificar al parapente de peligroso por ello es como decir que planchar la ropa también lo es (y lo es). Más que una cuestión de probabilidades se trata de una cuestión de apreciaciones: quien sepa valorar adecuadamente la condición méteo imperante, sus cambios, el despegue, el aterrizaje y el sitio de vuelo, tiene realmente muy escasas probabilidades de terminar colgado de un árbol o desparramado en el piso con su vela como corbata. Pero volvamos a lo nuestro.
Si no amás de corazón y profundísimamente la naturaleza, probablemente prefieras otro deporte.
Si no respetás toda forma de vida (aún la de una víbora), también.
O si sos incapaz de pasar horas esperando, luego de subir una sierra, a que "se ponga" para volar.
Hay miles de motivos por los cuales no vale la pena ni intentar volar en parapente.
Y hay muy pocos e inexplicables para comenzar a hacerlo, y uno solo para continuar con su práctica a partir del primer glorioso vuelo en "tándem" como bautismo.
Cómo es posible que haya personas que hacen miles de kilómetros solamente para ir a volar a un lugar? No tiene lógica. Cómo es posible que invertir bastantes dólares sean prioridad número uno en personas que muchas veces tienen otras necesidades muy distintas a la de poseer su parapente?. No tiene lógica. Cómo es posible que se sienta desgano, enojo, frustración, mal humor si pasa mucho tiempo y uno no se hace un vuelito? No tiene lógica. No la tiene porque la lógica sirve para otras cosas, pero no precisamente para explicar una pasión. Y eso es de lo que hablamos: la pasión de ver las cosas desde otro punto de vista, la de sentir los elementos de una manera distinta, la de unirnos a lo que ya pertenecemos por esencia, la de percibir sensaciones que no se logran de otra forma.
Alguna vez paseaste en silencio junto a un águila y su cría a tu lado?
Alguna vez corriste carreras con las gaviotas?
Alguna vez acariciaste una nube?
Alguna vez viste desde el cielo un incendio?
Alguna vez soñaste un vuelo y lo pudiste hacer realidad?
El parapente puede permitirte todas estas cosas, y más.
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Actualizado:16-Dic-2011